miércoles, 19 de septiembre de 2012

Antorchas y antorchas



Está la de los juegos deportivos (Nacionales, Laborales, Estudiantiles, Olímpicos)  la Antorcha de la Estatua de la Libertad, la de Juan Santamaría que es una de las más importantes. Por supuesto, no puede faltar, la que recorre Centroamérica año con año desde 1964. Esa fue declarada símbolo nacional por Pacheco: La Antorcha de la Independencia.


 

Todos los años nos venden la idea de que es el símbolo que representa el recorrido que hizo la noticia de independencia. Pero, ¿de verdad Costa Rica se independizó un 15 de setiembre? ¿Vivimos actualmente  como un país libre y soberano? ¿Tiene sentido este recorrido que hacen los estudiantes?
En mi opinión, todas las preguntas se responden con un rotundo no.
El 15 de setiembre de 1821 únicamente se firmó el acta de independencia de Guatemala, junto con la invitación a las demás provincias a sumarse. Es decir, Guatemala no tomó la decisión por ellas.
Fue hasta el 29 de octubre de ese mismo año que Costa Rica, en cabildo abierto decide que deja de pertenecer al Imperio Español, aún así tampoco su independencia total. A pesar de haber desaparecido, existía el conflicto de si nos declarábamos una nación libre e independiente o nos anexábamos al Imperio Mexicano. Es esta fecha la que marca el inicio de Costa Rica como nación.
A la segunda pregunta creo que la respuesta es obvia, también un no abrumador.
Por decisión de la mayoría, el domingo 7 de octubre de 2007 los costarricenses acudimos a las mesas de votación con fin de decidir si aceptamos un “Tratado de Libre Comercio” con los Estados Unidos de Centroamérica.
 La pregunta en ese referéndum fue la siguiente:
¿Aprueba usted el Tratado de Libre Comercio República Dominicana, Centroamérica-Estados Unidos?”
Al parecer fue muy simple y directa, lo que no se estableció, discutió, informó a la ciudadanía era todos los aspectos que tocaba este  “tratado comercial”.
Aquí no se le preguntó al ciudadano si estaba de acuerdo que se abriera el mercado de telecomunicaciones y de seguros, nunca se le dijo que si bien los productos agrícolas nuestros (principal producto de exportación costarricense) entraban con un arancel de 0% a un mercado muy grande, los productos de ese mercado cuentan con subsidios,  que hacen que los productos ticos no sean competitivos.
Estos subsidios contravienen con los acuerdos alcanzados en la Organización Mundial del Comercio (OMC). A pesa que dicha organización ha advertido a los Estados Unidos de la situación, este país no ha hecho el menor caso y la OMC los deja hacer.
Lo anterior lo cito como ejemplo de una de las desventajas con las que entran los países centroamericanos en este “tratado”, pero eso no es lo importante. La base  de este ejemplo es como se trató de intimidar al pueblo. Haciéndole creer que si dicho tratado no se aprobaba, la situación del país sería precaria. Los países que ya lo habían ratificado tenían ventaja. Esto sin olvidar la propaganda del miedo, emprendida en las empresas, en los medios de comunicación, las amenazas a la Iglesia Católica para que no intervinieran, y una larga lista de etcéteras.
En esos días el gobierno de EE UU envía un nuevo embajador a nuestro país y lo primero que dice en las noticias es: si no se aprueba el TLC, EE UU no podrá enviar más ayuda a Costa Rica. Entonces, en realidad ¿son estos ayudas desinteresadas o son fondos con los que compran una nación?
La respuesta también es obvia, nuestros gobernantes se han vendido a los intereses de los grandes imperios, por un precio muy barato y si no se hace lo que los “jefes” quieren, nos tenemos que atener a las consecuencias.
Ahora sí, llegado al punto de inicio, la antorcha. Ese símbolo nacional nos recuerda que en 1821 circuló una carta donde nos invitaba a ser una nación libre, soberana e independiente.
Esa carta que todavía no sabemos dónde quedó.  Tal vez nuestros jóvenes la puedan encontrar en ese recorrido. Ojala la antorcha ilumine ese lugar oscuro donde se perdió o tal vez ese recorrido sirva para que nuestros jóvenes tomen la conciencia de la patria que hay que construir.
Todo lo que una antorcha logró en 1856 se perdió. Aunque estoy seguro que no para siempre. Porque está perdido, la cuestión es: vamos a buscar ese tesoro de la independencia, lo vamos a apreciar, lo vamos a defender o seguiremos dándole la espalda a la verdad. Porque está perdido, no está destruida.
Esa antorcha, esperemos que ilumine y sirva para que día a día nos muestre el camino para formar esa patria. Que algunos creen que tenemos y que otros estamos seguros que debemos construirla.
Carlos Herrera Carvajal
14/09/2012
Nota: La imagen es puramente de manera ilustrativa y fue tomada de google imágenes. (jeje, por aquello de los derechos de autor jaja)

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