lunes, 23 de febrero de 2009

"Los hombres de army son unos hijuputas"

Anoche me acordé de esta crónica que había escrito, creo que en noviembre pasado


Todo empezó una semana antes al domingo 27 de julio. Un grupo de amigos, mi novia y yo nos preparábamos para asistir al segundo concierto de Los Pericos en Costa Rica.
Todos estábamos expectantes de lo que sería la primera vez que íbamos a escuchar a este grupo de ska/rock argentino.

La mañana del 27 nos vimos en el Paseo Colón, teníamos que comprar los chocolates de cierta marca, pues ocupábamos 3 empaques para entrar al concierto.

El primero en llegar fui yo, unos minutos después mi novia, Pamela, se bajaba del bus de Heredia. Nos fuimos a comprar los chocolates al supermercado más cercano.

Pasados los minutos, llegaron Ian y Pipe, mis amigos.

La expectativa estaba al tope, “que emoción, es la primera vez que los voy a ver” decía Ian Putt.

Nos montamos en el bus de Cementerio Sabana, el concierto era en el parqueo bajo techo de la Universidad Latina, en San Pedro.

Íbamos molestando y hablando de las canciones que más nos gustaban, así llegamos a San José y nos apresuramos a encaminarnos a las paradas de los buses de San Pedro.
“Concierto directo, al concierto directo” decía el “cheque”, hasta una parada especial había para ese día.

Teníamos que apurarnos, unas amigas de Ian nos esperaban al frente de la fila y la gente empezaba a ingresar.

El bus iba lleno de gente joven, se respiraba el ambiente del concierto. “Mae que bueno ver a Los Pericos, no ves que no pude ir al “chivo” pasado”, decía un muchacho al final del bus. Todas las conversaciones giraban en torno al mismo tema.

Después de unos quince minutos de estar en marchar, vimos una fila muy larga de personas, había unas 6000 personas esperando ingresar. Para suerte nuestra, las muchachas que nos esperaban, se encontraban ya en la entrada. Caminamos unos 500 metros de fila, buscando su inicio.

Conforme nos acercábamos, pudimos escuchar la música de El Guato, con una de sus piezas más conocidas: Los hombres de army. Ya estábamos en el concierto.

Justo antes de entrar, los cuatro tuvimos que comernos 3 Snickers de 180 gramos. Al final ninguno aguantó comérselos, pero como eran necesarios los tres empaques, decidimos sacar el chocolate y echarlos en una bolsa.

La entrada, lo de costumbre: “manillo, tenés que dejar el paraguas”, “no podés entrar con comida”, esas frases típicas de la entrada a un evento masivo, se escuchaban en las cuatro líneas de ingreso, que se encontraban habilitadas.

Eran las 12.30pm; seguía tocando el guato, esta vez era el turno de “Tan linda era Costa Rica”. Dentro del parqueo había unas 2500 personas, mientras que afuera esperaban el turno de entrar más de 3500.

El Guato cerró con “Te diré te quiero” para darle el turno a la gente de Tropa56.

Eran las 2.30 p.m., llevábamos más de hora y media sin concierto. Decidimos sentarnos, ya que teníamos un excelente espacio, estábamos al frente de la tarima, muy adelante.

Al filo de las tres, habíamos unas 4000 o más personas dentro del parqueo.

“Parecía una ola de gente” dijo Pamela González, mi novia, esa misma noche. Las personas que estaban más cerca de la salida empezaron a levantarse y a lanzarse hacia dentro. Nosotros tuvimos que seguir el movimiento de la masa, era imposible luchar contra ella. El constante moverse, nos lanzó hacia la pared del fondo y la gente seguía empujando hacia donde nos encontrábamos. En ese momento lo único que pensaba era en una posible avalancha, los que estábamos contra esa pared podíamos morir asfixiados

Fueron quince minutos de pánico colectivo, se escuchaban detonaciones, algunas muchachas lloraban, había niños de unos 5 o 6 años, en sus caras y su llanto se veía el pánico. Esperar, era lo único que podíamos hacer. No sabíamos que estaba pasando, dos detonaciones más y sentimos el olor. Unos muchachos que estaban a la par de nosotros gritaban, pidiendo calma.

Yo abrazaba a mi novia y pedía calma a la gente alrededor. En las caras de mis amigos pude ver reflejado mi miedo. Nos volviamos a ver y nuestros ojos hablaban: “¿que hacemos?”, decían.

Al principio el olor era soportable, el inigualable gas lacrimógeno. Así avanzaban los minutos, opté por quitarme las dos camisas que andaba y envolví el rostro de mi novia con una, sus ojos estaban llorosos. Use la otra camisa para mi propia cara, muchos otros siguieron mi ejemplo.

En cuestión de segundos, cayó una especie de barricada, que cubría la entrada al edificio universitario. Las personas de seguridad intentaron evitar que nos metiéramos al edificio, golpes, madrazos y la sensación del gas en nuestro rostro.
Llevábamos media hora sin saber que hacer, el pánico era evidente. Los guardas de seguridad seguían golpeando a todo aquel que intentara ingresar o salir del parqueo hacia el edificio.

Fue uno de estos momentos, cuando agarré la mano de mi novia y la hale hacia mi, “Pam, sígueme”, fueron mis palabras. Simultáneamente la multitud echó a correr hacia la salida del parqueo. Mis amigos salieron con la multitud.

Mi novia y yo pasamos por detrás de un guardia de seguridad, que estaba intercambiando golpes con una persona, de frente nos encontramos una puerta de vidrio, no tuve más remedio que golpearla y quebrarla, para salir. Sentía que era nuestra vida, lo que nos jugábamos.

Corríamos por pasillos, dos puertas más nos estorbaron por unos segundos el paso. Yo buscaba agua, para mojar las camisas, mientras más entrábamos al edificio, más penetrante era el gas, ya nos empezaba a asfixiar. “Sentía que me ahogaba, no sabía que hacer, me ardía la cara y lloraba, pero no era del miedo”, así lo relata Pamela

En una de las aulas, deduzco un laboratorio, vi una pileta, llevé a mi novia hasta ella y mojé ambas camisas. Inmediatamente empecé a decirle a varias personas que nos seguían, “mojen un trapo y se cubren la cara”, algunos lo hicieron, otros nada más corrían.

Volvimos al pasillo principal, donde el gas se podía ver como una nube blanca. No podía abrir los ojos, pero tenía que hacerlo. Nos encontramos 3 puertas más, ya quebradas por los que siguieron adelante. Cuando cruzamos la última, pude ver árboles y el cielo. En muy pocas ocasiones recuerdo haber recibido con tanta alegría el aire en mi cara.

Afuera todo era caos, vidrios quebrados. Piedras que volaban y golpeaban las ventanas de la institución. No pude evitar sonreír cuando, mientras una patrulla de la Fuerza Pública pasaba a toda velocidad, alejándose de la muchedumbre, un grupo de unos 50 jóvenes, todos tapándose las caras, cantaban “los hombres de army son unos hiju… hay que enseñarles primero a respetar”, la misma canción que nos había recibido en el concierto, ahora nos daba la despedida.

Después lo único que hicimos fue caminar. Mi cara totalmente roja por los gases. Pasaban grupos de muchachos corriendo por la carretera principal de San Pedro, rompiendo cuanto vidrio veían. Así, muchos establecimientos tuvieron una oscura mañana de lunes.

Nos habíamos separado de mis amigos, intenté llamarlos desde mi celular, pero no prendió más.

Empezamos a caminar, gente corriendo, su rostro rojo rojo, igual que el mio. Bajamos por la principal de San Pedro, los problemas seguían. Cuando mi novia y yo estuvimos en el Perimercados de San Pedro, logramos contactarlos y saber que ellos también estaban bien.

Así, con disturbios terminó esta tarde de domingo, nos encontramos en el pretil de la UCR de nuevo y decidimos ir a algún bar, mientras bajaba el problema, al fin y al cabo, la noche estaba empezando y el lunes era feriado.

Escuchamos balazos, en el bar donde nos refugiamos, bajaron las cortinas, eran ya las 5.45pm. Tuvieron las cortinas metálicas abajo hasta el filo de las 7pm.

Los noticiarios de ese día todos hablaban de los sucesos, que habían empezado afuera, pero nadie se preguntó como lo vivimos las casi 4 mil personas que ya habíamos ingresado.

Nota de hoy: Toy soltero, mi cel sigue sin funcar y fué a Reventados donde nos metimos jajajaja

7 comentarios:

  1. guaro: pues si.. estuvo feo.. aunque ahora uno diga que en realidad fué genial jajaja

    saludos viejo!

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  2. mae lo del cel, que carajos, se asfixió???

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  3. Seguro se golpeó en algún momento... o no se... alergia al gas lacrimogeno... jajaja

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  5. No entiendo ke paso con tu movistar como es ke estas soltero

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  6. Y tu novia kise decir ke paso

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