miércoles, 22 de abril de 2009

El pueblo vencido, jamás estuvo unido

El mundo da vueltas, dicen que todo vuelve y trae nuevos cambios. Los partidos de izquierda en Latinoamérica por fin logran llegar al poder tras años de guerrilla en algunos casos y otros de inexistencia verdadera.

Los ejemplos son varios y recientes, el más conocido: Hugo Chávez, en Venezuela. Los pueblos parecen buscar un nuevo modelo en la izquierda. Salir del neoliberalismo que los estaba eliminando como pueblo y volviéndolos una masa de producción y consumo, totalmente deshumanizados.

El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Paraguay, Argentina y de vez en cuando Brasil, son ejemplos de países que buscan la izquierda como salida alternativa de desarrollo. Si da frutos, la historia lo dirá. Pero, ¿y nuestro país? Se estanca en un modelo podrido y quebrado.

Esta unión no solo en Latinoamérica se ha dado. Los partidos socialistas y comunistas en Francia se unen, lo mismo sucede en España. Dejan de lado sus diferencias buscando un bien común.
Costa Rica ha tenido grandes luchas sociales, guiadas en su mayoría por los partidos de izquierda. Recuerde la Huelga Bananera en los treinta, y más recientemente la lucha contra ALCOA y contra el Combo ICE. Luchas donde lo social vivió una importancia extrema, el pueblo apoyó al pueblo. No solo huelgas, la izquierda costarricense fue uno de los grupos impulsores de las Garantías Sociales en la década del cuarenta.

Sin embargo, a las puertas de una nueva elección presidencial no existe un partido tan siquiera de centro izquierda que pueda representar verdaderamente los intereses sociales. No hay unión y la historia se repite una vez más.

Al igual que hace cuatro años, el PLN presenta dos candidatos totalmente neoliberales, esto a pesar de la ideología de Johnny Araya, quien viajó desde el socialismo hasta la extrema derecha neoliberal. Mientras, la tendencia de Laura Chinchilla es claramente guiada por los hermanos Arias.
En la otra acera el PAC, con un surtido de ideologías y de candidatos. Ottón Solís con su centro-derecha que ha perdido las últimas tres elecciones, Epsy Campbell en un intento de dar un giro a la monotonía masculina, Román Macaya con su lucha contra el TLC a cuestas y un Manuel Sánchez desconocido para muchos costarricenses.

El pueblo sigue esperando esa unión que prometieron después del referendo. Se manejaron varias versiones, varios intentos y ninguno dio los frutos esperados, menos los deseados. Las diferencias partidarias, ideológicas y de intereses se hicieron presentes una vez más.
Esto ha sido la historia de Costa Rica, en el pasado hubo tres o cuatro partidos de izquierda que luchaban entre sí, ellos mismos se minaban el camino y hoy, con suerte, podemos encontrar un nombre y no vemos más que a los ex miembros de esos partidos diseminados por cualquier otro partido grande.

Se debería tomar como enseñanza política la lucha contra el TLC en el Referendo. Nació una unión y un deseo de enseñar y aprender, nunca antes visto. El 48% del país así lo hizo ver. Fue más que una lucha clasista, se convirtió en una lucha nacional.
Es hora de la unión de la izquierda costarricense. Es hora de un renacimiento, dejando de lado el neoliberalismo. Es hora de cambiar el rumbo con un giro de noventa grados. Lastimosamente, en Costa Rica todos buscan algo a cambio de su trabajo. Como se puede decir, “todos jalan para su saco”.

Sí, el antecedente está. Es posible dejar de lado las diferencias y que todos aquellos que una vez se unieron para luchar contra un tratado lo hagan de nuevo, esta vez para eliminar, de una vez por todas, el modelo neoliberal.

Una posible unión de fuerzas podría significar la búsqueda de un estado inclusivo con una igualdad real no solo de género, también en oportunidades para los niños, jóvenes y adultos con discapacidad. Es deber del estado garantizar un acceso a la educación pública de calidad y así un sin número de deberes que no se cumplen.

Búsqueda de soluciones a la crisis económica del modelo actual que no sean simplemente venditas. Eliminar la idea de las trasnacionales con más poder que el estado en cuestiones laborales. Ni que decir de la flexibilización laboral, tan de moda en estos “tiempos de crisis”. Hacer valer los derechos adquiridos por la clase trabajadora de Costa Rica.

2 comentarios:

  1. El punto fundamental que hace a la izquierda como la mejor manera o forma de gobierno, es que su fin principal es hacer entender al pueblo que mientras se tenga comida, educacion, salud y seguridad, se logra un vida digna.
    No como plantea el capitalismo que hace suponer que una buena vida va de la mano de un Ipod, una Laptop, un Ford y una piscina...

    ResponderEliminar
  2. Mae yo me opongo rotundamente que llegue un partido de izquierda a tener algún poder en Costa Rica... a través de la historia se ha visto que la Izquierda deja a los países destruidos.
    Países como Yugoslavia, URSS, Checoslovaquia y otro montón.. sufrieron crisis por causa de la izquierda... además observemos a una Venezuela que cada vez hay más pobreza y desempleo... conjunto a una Nicaragua que se hunde más en la pobreza...
    Costa Rica siempre ha sido vista como un país estable y la razón es la falta de izquierda... no llamemos lo que no necesitamos... o nos podremos volver un Nicaragua con un Ortega.

    Además yo estuve muy cerca con lo del combo del ICE... y al final en que terminó... aquellas personas que nos prometieron hablar por el pueblo, se vendieron... al final termino siendo ICETEL y ICELEC, lo cual si recuerda la separación del ICE era una de las cosas que no se querían.

    ResponderEliminar