sábado, 30 de mayo de 2009

Otro sin título

Sin historias, sin nada que contar.

No se si es más frustrante saber lo que yo quiero o saber lo que vos no querés. ¡No! No pensés que te quiero o cuanto te quiero ni que quiero de vos.

Me disculpo si no lo puedo expresar, tal vez simplemente es que no sé cómo hacerlo. Te quiero…

¿Te quiero? Si… ambos sabemos lo que queremos el uno del otro. Vos de mi. Yo de vos. Cada uno.

Sin embargo, yo lo deseo de vos… ¿y vos?

¿Y la actitud? ¿Qué con eso?

No, nada. Simplemente pienso en voz alta. Escribís en voz alta. En fin, como sea, se que sobre eso no puedo discutir. No tengo vela en el entierro. Te escucho -¿te leo?- pero si vos no querés salir yo no puedo sacarte.

Una vez intenté arreglar su mundo y lo logré. Bien por el que lo disfruta hoy. Me merezco parte, las gracias aunque sea. Él no lo sabe, ella nunca se lo contó. En fin, otra historia. Una enseñanza.

Me dijiste que hacer. Te creí. Lo hice y la dejé. Todo es un lindo recuerdo, después duele.

Tenés la respuesta. No me hagás preguntas que no estás dispuesta a contestar. ¡Sí! Entendiste bien. Primero vos, mis respuestas ya las conocés.

Esto no es la segunda parte. Al fin y al cabo, ¿quién dijo miedo?

¿Y cuando dejés de tener miedo? Fin del juego. Sigamos participando.

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